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Primera edición:

01 October 2007

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Dehesario - Acetre (Galileo MC 2007)

Dehesario (2007)

  • La danza del Mostrenco (J.Tomás Sousa)
  • Mae bruxa (Tradic/J.Tomás Sousa)
  • Hierba loba (J.Tomás Sousa)
  • Amores corridiños (Tradic/J.Tomás Sousa)
  • La rueda de la fortuna (Tradic/J.Tomás Sousa)
  • Al-Zerandeo (Tradic/J.Tomás Sousa)
  • Rama de alecrim (Tradic/J.Tomás Sousa)
  • Arandillo (Tradic/J.Tomás Sousa)
  • Taberna (J.Tomás Sousa)
  • A rola (Tradic/J.Tomás Sousa)
  • La dama coruja (J.Tomás Sousa)-Vals
  • Latifundia (Tradic/J.Tomás Sousa)
  • Yeyitu-vira (Tradic/J.Tomás Sousa )

Séptimo disco de Acetre, grupo que como ningún otro representa a la Extremadura más artística, progresista y creativa. La Dehesa como ecosistema de convivencia inspira paisajes musicales oníricos que incorporan raíces y motivos de la música tradicional de Extremadura, al lado de composiciones propias del grupo. Sonidos y temas de la zona fronteriza con Portugal, algunos cantados en una variedad dialectal del portugués propia de la zona, percusión oriental, africana, de sartenes, laúd árabe, zanfona, el característico canto coral de la zona... la amplitud sonora de “Dehesario” va mucho más allá de la música folk convencional y representa una continuación coherente del trabajo de investigación y creación realizado por el grupo en los últimos años. Grabado en Sevilla, Madrid, Santiago de Compostela y París cuenta con las colaboraciones de Robert Legall (Gwendal) mandolina, cistro y bouzouki, Gretchen Talbot (Violoncello, USA), Amin Chaacho (Laúd, Marruecos), Germán Díaz (Zanfona) y Manuel Mendes (guitarra portuguesa) entre otros. En Enero de 2008 Dehesario consigue colocarse en el puesto nº 16 de la lista "World Music Charts Europe" que selecciona la European Broadcasting Union, formada por emisoras de radio de 11 países europeos. Asimismo, es galardonado con el Premio al Mejor Álbum en los “Premios Sonora” de la Música de Extremadura, 2008.

"Quiso la fortuna que no vencieran del todo al minotauro... Desterrado de su laberinto -convertido en un simple mostrenco- se le suele ver recostado a la orilla de la dehesa exhibiendo su cuerpo y su sexo hundiendo lasciva su mirada en los torsos de los jóvenes que bailan. En su sueño de siglos, detiene su danza y los convierte en inmóviles árboles de corcho para contemplar su carne desnuda cuando llega el tiempo del descorche..." (La danza del Mostrenco)